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¿Cómo puedo realmente amar a mi pareja?

Fecha: 07 de abril de 2014
Autor: Pareja anónima

¿ TIENE ALGO QUE VER MI RELACIÓN DE PAREJA CON LA RELACIÓN QUE TENÍAN MIS PAPÁS?

(Una plática entre una pareja en el 2012)

 

Mujer.- “Woooww ese retiro de 7 días, hace mucho que no hablo de él. Lo recuerdo como el primer grupo que realmente transformó mi vida.

Hombre.- Si, yo me acuerdo que entonces me di cuenta por primera vez que mi infancia tiene mucho que ver con quien soy hoy como adulto.

M.- No tenía ni idea de qué se trataba ese taller, me pidieron llevar cosas extrañas, quien sabe para qué y que no iba a tener contacto con el mundo exterior. Me sentía nerviosa pero sólo pensé “confía, algo necesitas de éste taller”. Y ahora lo puedo entender. Hubieron tantas sorpresas, tantas respuestas, me cayeron tantos 20´s.

H.- Yo la verdad sólo quería sentirme bien y mi novia me lo recomendó, ¡y después me di cuenta porqué!

   Yo crecí creyendo que fui criado en la familia ideal, la familia perfecta. Nunca hubo un problema, tuve todo. ¡Yo no tengo ningún problema con mis papás! ¡Tuve la infancia perfecta!

M.- Mi familia estaba tan dividida, esparcida en 1000 pedazos, no sabía lo que significaba “familia”, mi mamá no estaba ahí, estaba trabajando para mantenernos. Papá no estaba ahí, estaba en otro país trabajando. Mis abuelos sí estaban, pero no sabía realmente lo que era familia.

H.- Tuve todo lo que alguien “normal” pudiera pedir en una familia, una familia que viven juntos, una casa, comodidades, buena comida, buena educación, viajes, regalos y según yo todo estaba perfecto… hasta el momento en que hice Primal. Cuando por primera vez me di cuenta de los enormes huecos que había en mi vida y que no podía ni siquiera sentir hasta entonces. Al principio no lo podía entender.

M.- En mi familia nadie hablaba con nadie, todos se evadían, era una familia en la que tuve que sobrevivir por mi misma; aprendí a prepararme de comer desde chica, de cuidarme a mi misma, a vestirme y ser una pequeña adulta en la familia. Pero lo que definitivamente tenía era mucho enojo, una furia hirviendo dentro de mi, pero que nadie podía tolerarla, porque si la expresaba, todos me rechazaban diciendo que era muy mal educada.

H.- En mi familia no pasaba nada malo, no habían peleas, discusiones, éramos una familia feliz. Hablábamos mucho sobre lo cotidiano, ¿Cómo te fue en la escuela? ¿Cuánto sacaste en tu examen?, ¿Ya hiciste tu tarea?, Acábate toda tu comida, ponte a hacer tu tarea y alístate para tu clase de futbol y luego de inglés, apúrateeee!!!, hoy no hay televisión, báñate y vete a dormir, ya son las 8.

M.-  En la casa no había nadie, había silencio absoluto. A nadie le importaba cómo me sentía. No sabía que podía sentir algo más, sólo sabía que estaba enojada. Enojada con todo y con todos, pero no lo podía expresar.

H.- Yo soy el más grande de mis hermanos y tuve que volverme en el hijo perfecto, bien educado, buen estudiante, buen deportista, bien vestidito para que me enseñen a la comunidad y cuidando de mis hermanos. Pero cuando ya no aguantaba, la única manera en que podía desahogarme era con mis hermanos, especialmente molestando a mi hermano chico. Y obvio, la única manera en que mis papás expresaban su frustración era regañándome por molestar a mi hermano ó por haber sacado 8.5 en la boleta. Yo lloraba sólo cuando a pesar de haberme vuelto en un soldadito perfecto en la casa, me gritaban por no haber sido lo suficientemente perfecto.

M.- La única manera en que podía expresar este enojo era llorando, aprendí que a través de mis lágrimas era la única manera de liberar esta tensión que tenía dentro. ¡Ay pobrecita, es muy sensible, es llorona! Ser llorona era más aceptado que enojona.

H.- Tuve que crecer muy rápido, me volví un adultito desde más o menos los 5 años. Porque mis hermanos menores se llevaron la atención y el amor de mis papás. Uno siendo muy gracioso y creativo y el otro muy cariñoso y sensible. No lo podía tolerar, pero no me quedó de otra. Me tuve que volver muy rígido. La única manera de tener su atención era ser el niño perfecto.

M.- Sólo recibía atención cuando podía hacer todo sola, cuando estaba aislada, sin comunicar nada, en mi mundo, jugando, dibujando, leyendo. Sólo entonces me felicitaban, al leer tantos libros, donde encontraba gente que podría sentir, personas que tenían diálogos.

H.- El haberme vuelto así de rígido desde niño, me doy cuenta que aún lo cargo hoy siendo un adulto, es la manera en que siento que valgo algo hoy, sólo cuando me va bien en el trabajo, cuando estoy en buena condición física y cuando alguna autoridad me dice que soy muy bueno en lo que hago.

M.- Yo aprendí a tener control, aprendí a controlar todo a mi alrededor, porque sólo así me puedo relajar, me puedo sentir, puedo interactuar y no siento que algo me falta, que algo me amenaza. Solamente controlando.

Y lo que sí fue muy claro desde el principio es que como estaban mi mamá, mi papa y mis abuelos, yo no quería ser así. No quería tener una pareja, no quería casarme, no tenía idea de cómo relacionarme con un hombre.

H.- Yo al vivir en esa familia tampoco me quería casar ni comprometerme con nadie, se me hacía muy monótono, aburrido, hipócrita. Yo no quería eso. Yo quería interactuar con gente, con diferentes mujeres, ser libre, viajar, no comprometerme en ningún sentido, divertirme, mudarme a cada rato, hacer lo que yo quisiera.

M.- Todas mis relaciones eran un fracaso.

H.- Todas mis relaciones eran fugaces y superficiales. Se terminaban en cualquier indicio de fricción.

M.- Cuando yo no aguantaba algo salía corriendo, en el momento que no podía controlar algo, me iba. Ó hacía todo de una manera tan perfecta que mi novio no lo soportaba y se acostaba con otra mujer. De esa manera yo vivía una y otra vez el rechazo de mi papá.

H.- Y yo en cualquier momento que empezaba a sentir que mi novia estaba enamorada conmigo, que me quería para siempre, me empezaba a sentir sofocado y buscaba cualquier manera para escaparme. Me sentía aprisionado como con mi mamá.

 

Y ahora… aquí estamos, juntos.

M.- Platicando y compartiendo sobre un pasado que parece tan lejano.

H.- Ahora riéndonos de todo esto que suena tan pesado.

M.- Ahora estoy disfrutando mi vida de una manera que nunca me hubiera imaginado hace unos años. Y esto se lo agradezco a mis maestros y mis queridos amigos Premartha y Svarup, porque con ellos fue la primera vez que ví a un hombre y una mujer sentados uno junto al otro, siendo amigos, amantes, pudiendo trabajar lado a lado, siendo reales uno con el otro. Aprendí que puedo ver a mi pareja como un espejo que todo el tiempo me está reflejando cosas sobre mí, que necesito ver. Si salgo corriendo pasando de pareja en pareja, vi que en realidad estoy corriendo de mi, no quería ver algo acerca de mí.

H.- Y en este momento al haber explorado nuestro pasado y estar en paz con él, podemos compartirlo abiertamente, podemos disfrutar estar juntos, en una vida de pareja, teniendo al mismo tiempo nuestra libertad y nuestra individualidad. Puedo expresar cuando me siento sofocado, expresar mis necesidades y al mismo tiempo poder ser yo mismo. Ya no tengo que ser un soldadito, ser el más exitoso en mi trabajo para recibir el reconocimiento que necesito. No, ahora puedo disfrutar de mi vida, viajar, jugar, salir al parque descalzo y treparme a los árboles, pintar, bailar en la mañana en la sala…

M.- Viajar, reír, jugar en la cocina, brincar en la cama…

H.- Jugar con los carritos en el supermercado…

M.- Y todo esto lo podemos hacer porque las cualidades de nuestros niños interiores se han despertado de nuevo. Y esto yo lo logré gracias al trabajo de Premartha y Svarup, en su taller PRIMAL (Descondicionamiento de la Infancia). Ahí pude ver y entender las voces de mi pasado que estaba arrastrando y dándome cuenta que solo quería irme al otro extremo de lo que vi en mis papás, no tener una relación, no entrar en una fricción entre hombre y mujer.

Y ahora reconectando con mi niña interior en el presente, ya no me siento sola, ni mi niña se siente sola en el pasado.

Es cierto que  no podemos cambiar nuestro pasado, pero si podemos cambiar la manera en cómo nos sentimos sobre nuestro pasado y cómo nos vamos a sentir de ahora en adelante, qué vamos a hacer con nuestra vida. Si llega el momento en que podemos dejar de quejarnos de lo que hicieron nuestros papás, de nuestras heridas, nuestro drama, nuestro dolor. Sí, todos tenemos dolor y es maravilloso poder transformarlo y dar un paso en la vida y tomar responsabilidad de nuestra vida. Sólo así nos volvemos adultos.

H.- Es increíble descubrir que ser adultos no es ser serio, no es trabajar y tener un hogar y ser independientes. Ser un adulto en realidad es ser responsable de nuestras vidas, responsable sí, de nuestros gastos y el estilo de vida que llevamos, pero también responsables de nuestras emociones, de nuestras elecciones, de nuestra diversión, de nuestro tiempo libre, de nuestros placeres, de nuestra tristeza, nuestro enojo, de nuestro amor. Eso es ser un adulto, y solo se puede ser un adulto completo cuando podemos reconocer, aceptar e integrar nuestro pasado en el presente.

M.- Solo así puedo ser consciente en todos niveles, físico, mental, emocional y espiritual, conectando con mi niña interior, entenderla y tener compasión sobre mi pasado, desde quien soy hoy. Puedo amarme como soy, puedo abrazarme y aceptar todos mis lados.

H.- Y solo si puedo lograr amarme y aceptar todos los aspectos de mi vida, solamente así puedo amar a mi pareja.

M.- Solamente así puedo amar a mi pareja, solo cuando me amo a mi misma. De esto se trata, de poder abrazarme aceptando todos mis lados.

H.- Y abrazarme no solamente diciendo las palabras “me amo”. Poder abrazarme sin la necesidad de decir ninguna palabra, solamente sintiendo el gozo de tener los brazos alrededor de mi cuerpo.”

 

PRIMAL

Descondicionamiento de la Infancia

Con Premartha y Svarup

1º al 7 de Mayo 2017

Tapalehui, Cuernavaca, Morelos.

 

dhyan_gulistan@yahoo.com

info@pathofmeditation.com